
Presencia tuya
perseguida
en la suave curva apasionada
de la música,
en la tenue penumbra
del atardecer…
hundiéndose en la nada para siempre
como señal y símbolo
de la inútil
búsqueda.
Todo se pierde,
irremediable pérdida
que se abate implacable
sobre los labios deseantes,
sobre el corazón hambriento
de luz de carne
y resplandor de sueños:
denso veneno lento
que expone las entrañas
al beso mortal
de las estrellas.
Y de nada sirve entonces
revivir…
la cúspide de gloria
de tu piel
bajo el cuchillo atormentado
de mi aliento,
el sollozo agonizante
de mi lengua
en la hondura
vertiginosa
de tu sexo.
Nada puede volver
de aquella dulce locura malograda,
espejismo instantáneo
levemente entrevisto,
ansiado con ahínco
pero tocado apenas…
como la túnica sutil
de un Dios
de niebla y agua.
Por eso dejo
flotar tu imagen,
tu presencia rota
y apagada…
en este aire que respiro,
me ahoga y envejece…
y aprieto sus añicos hirientes
contra la cicatriz,
abierta otra vez,
de mi costado:
débil pero inquebrantable
ascua moribunda a la deriva
en el torrente eterno
del Amor…
que pasa.
diariodeunpasado
Cuantas situaciones nos puede hacer sentir el amor. Y aunque algunas nos causen dolor también nos causan placer. Placer por lo que hemos tenido, por lo que aún podemos tener.
Un abrazo