
En el Nombre de Allah
el Misericordioso…
deja entrar también tú
la Palabra.
No mis torpes palabras,
estas que, como pido,
vuelan ya
por el territorio
inexplorado
de tu vivir.
Sino que digo bien:
la Palabra,
único diamante
refulgente y poderoso
en que se adensa
hasta estallar…
el mundo,
aquella luz
purísima que dicen...
nos guía
a través del puente
- ¿tenebroso? –
que une Tierra y Cielo.
En nombre suyo,
de esta Palabra
de los Nombres infinitos…
te suplico
perdón,
ayuda
y comprensión.
Perdón
por la torpeza nuestra,
tuya y mía,
de dejarnos vencer
en las emboscadas de la vida
y su afán de paredes,
murallas,
precipicios
entre corazón y corazón,
esta vida de abismos
inhumana
que cava fosos
entre el Hombre y su Reflejo,
entre el Amor y sus llamas.
Ayuda
porque aquí,
si tú lo ignoras,
hay un horno de soledad
y sufrimiento,
un océano de hambrienta Poesía
que te añora y te recuerda,
que clama por tu adhesión
y tu respuesta,
que necesita…
el eco dulce del ardor de tu mirada
y el benéfico aliento
de tu risa.
Comprensión
porque corren los meses,
huyen las horas,
se precipitan los minutos:
se nos acaba el cuerpo
y se marchita su prodigio
de perfumes y sombras
que iluminan…
o extravían
las almas.
Y tú,
y yo,
y todos…
andamos
separados,
ignorados,
como muertos.
Y un día,
tarde de sol o lluvia…
pueden correr de pronto
nuestras lágrimas,
fluir del pozo seco
de nuestra insensatez…
y florecer
en un árbol magnífico
de resplandores múltiples
al que llaman
Ternura,
Recuerdo
y Simpatía.
Así que en el nombre
de Todo Esto
te suplico…
antes que sea más tarde…
que se abra de nuevo
la Rosa
de la Unidad
y el Encuentro
entre nosotros
y que siga para siempre viva
a partir de este frágil
y angustiado
Beso
que desde el tiempo a la Eternidad
te envío.
entresijos
Es la primera vez que te leo y me embarga la emocion certera ¿ paradoja? de tus palabras en poemas volcadas. Anna